Hans-Ulrich Obrist y Marek Claassen
Hans-Ulrich Obrist es uno de los más prestigiosos curadores de arte
contemporáneo. Actualmente trabaja como Codirector de Exposiciones y Programas
y como Director de Proyectos Internacionales en la Serpentine Gallery de Londres.
AfN: Por casualidad llegué a una website llamada www.edge.org, donde
normalmente los científicos publican sus opiniones más personales. Ahora tú, como
curador, preguntas por la fórmula de la vida. ¿Cuándo entraste en contacto con el
mundo de la ciencia?
HUO: Mi conexión con la ciencia comenzó hace mucho tiempo en Alemania. Siendo
un joven curador, comencé a trabajar con Kasper König en Frankfurt. En 1991,
estábamos trabajando en "La mirada pública", mi primer libro, y en el 93
realizamos en Viena una gran muestra de pintura llamada Der zerbrochene
Spiegel ("El espejo roto"). Yo estaba en contacto con Christa Maar, que lleva la
Academy of the Third Millenium, la cual puso en contacto a gente como Ernst
Pöppel y Wolf Singer, dos neurólogos alemanes, con arquitectos, artistas y
estudiantes de todas las disciplinas. En el 93, me invitaron a las charlas de la
Academy. Para mí supuso una auténtica revelación, ya que fue la primera vez que
entré en contacto con científicos. Tuve largas conversaciones con Ernst Pöppel y
otros. Y eso provocó mi relación con la ciencia. Yo iba a mostrar a Semir Zeki una
exposición de Mark Rothko, y él me explicaría acerca de cuestiones
neurocientíficas, acerca de lo que sucede en nuestro cerebro cuando vemos una
pintura de Mark Rothko. Así que, poco a poco, empecé a pensar que podría ser
interesante poner en contacto a artistas con esos científicos y desarrollar
propuestas, y una de las primeras fue Art & Brain, que hicimos en un centro
científico en Alemania; Carsten Höller estaba allí, Rosemarie Trockel, Douglas
Gordon y muchos otros. Después hicimos otro proyecto llamado Bridge the gap? y
más tarde Laboratorium, que se convirtió en un proyecto mayor. Pensé que
podría ser interesante no sólo hacer conferencias sino también traer esa conexión
con la ciencia al mundo de las exposiciones, que es mi medio primordial. Y la
pregunta era ¿cómo traer la ciencia a una exposición? Ése fue el enfoque principal
de Laboratorium, la muestra curada por Barbara Vanderlinden en el 99, en la cual
invitamos a científicos y artistas a hablar sobre su lugar de trabajo, sobre su
estudio y su laboratorio científico. Ésa fue la primer vez que desarrollamos una
exposición a gran escala. Después seguimos haciendo conferencias como Bridge
the gap?, con Akiko Miyake, en las que invitamos por una semana a científicos,
artistas y arquitectos a Japón y desarrollamos una especie de think tank en el que
el arte se encontraba con la ciencia y la arquitectura en un entorno diferente. El
año pasado me trasladé a Londres, y junto a Julia Peyton-Jones comencé a traer
esos proyectos a la Serpentine Gallery: programas públicos y educativos,
exposiciones y arquitectura, que son los tres pilares. Obviamente, la pregunta era
también: ¿cómo puede el pabellón ser una "content-machine"? Julia inició en el
2000 este proyecto de los pabellones, con arquitectos punteros a nivel mundial que
construyen un pabellón cada año, y hablamos de la posibilidad de convertir eso
también en un foro, un ágora para el diálogo. El año pasado tuvimos un verano
muy intenso de conversaciones que culminaron en un maratón, en el que Rem
Koolhaas, que había diseñado el pabellón junto a Cecil Balmond, decía que "la
arquitectura sin contenido es una forma sin significado". Así que este año nos
dirigimos a Olafur Eliasson y Kejtil Thorsen, quienes inmediatamente cogieron esa
idea y la llevaron más allá. […] Es una historia muy larga. Estamos trabajando
mucho en esa relación arte-ciencia, así que nos pareció interesante que el pabellón
se convirtiera de verdad en un lugar donde el maratón de experimentos pudiera
tener lugar. Y Olafur pensó que este año sería interesante, más que hablar, pedir a
la gente que hiciera algo, que hiciera un experimento en el pabellón. Ha habido
más de 60 experimentos llevados a cabo por artistas y científicos durante el fin de
semana de Frieze, en Octubre. Los resultados están en www.serpentinegallery.org.
Hans-Ulrich Obrist durante la entrevista por las calles de Londres
AfN: ¿Y ésa es tu fórmula de la vida?
HUO: Sí, eso nos lleva a la pregunta sobre la fórmula. Siempre he tenido ese otro
tipo de proyectos, exposiciones más inmateriales, y el más reciente es "Fórmulas
para el Siglo XXI". En los últimos 18 meses, he empezado a pedir a artistas de todo
el mundo que me envíen una fórmula para el siglo XXI. Todo se desencadenó por
una entrevista que hice al gran inventor Albert Hofmann. Al final de la misma,
escribió en un trozo de papel la fórmula del LSD. Era una fórmula increíblemente
simple, y pensé que podía ser interesante pedir a 100 artistas su fórmula. Poco a
poco, mientras los artistas mandaban emails con su fórmula, las iba colocando en
la pared de mi oficina. Al principio, cuando empecé a trabajar aquí, había sólo tres
fórmulas en la pared, pero se fue llenando más y más, hasta quedar llena en un
año. Una noche que teníamos una inauguración, John Brockman, el fundador de
"Edge", vio todas esas fórmulas en la pared de mi oficina, y dijo entusiasmado:
"¡Eso es un proyecto "Edge"!¡Deberíamos hacer algo juntos!". Le pidió a su lista de
contactos que le enviaran una fórmula que nosotros presentamos después como
parte del maratón de ciencia que hicimos aquí. Pensamos también que sería
interesante que John Brockman realizara una sección del maratón. Brockman invitó
a unos 10 científicos a realizar un experimento. Proyectos de este tipo no suelen
desarrollarse dentro de un plan general. Es un modelo "de archipiélago", en el que
conectamos diversas islas de muchas maneras diferentes; hubo una isla John
Brockman, una isla Israel Rosenfield y Luc Steels... En el website puedes ver una
imagen de cada experimento. Lo que sucedió es que, de pronto, esa exposición
inmaterial de fórmulas alcanzó un contexto totalmente distinto al ser presentado en
"Edge". De pronto estábamos en lo más alto de Boing Boing, el mayor blog del
planeta, visitado por cientos de miles de personas de todo el mundo. Lo cual es
muy importante para nosotros, ya que además de tender puentes interdisciplinares
queremos acercar el arte a aquellos visitantes que normalmente no vendrían a una
galería de arte.
Serpentine Gallery Pavilion 2007, por Olafur Eliasson y Kjetil Thorsen
AfN: 'Edge' llama siempre a esas entrevistas "¿Cuál es su pregunta?", con un
símbolo de interrogación. Y teneis un website llamado "Point d'ironie", donde
aparece también ese símbolo pero boca abajo, así que me preguntaba cuál es la
conexión entre ambas cosas; no tiene nada que ver con la ironía, ¿no?
HUO: No, artistas como James Lee Byars o Alighiero Boetti han sido muy
influyentes para mí en mis comienzos como curador. James Lee Byars realizó su
maravilloso proyecto The World Question Center en el 71, en el que, como
artista, pidió a personalidades como Freeman Dyson o el Dalai Lama que hicieran
una pregunta. El "point d'ironie" es otro proyecto, relacionado con la idea de
inventar otros circuítos a través de los cuales diseminar el arte más allá de las vías
convencionales. En realidad fue una conversación entre Christian Boltanski, el
artista francés, Agnes B., la diseñadora, editora y coleccionista francesa, y yo. Hace
unos diez años, pensamos en hacer unos posters doblados por la mitad que fueran
a la vez una revista. Imprimimos cientos de miles de copias y las distribuímos por
todo el mundo. Jonas Mekas hizo el primer número; los más recientes son obra de
Damien Hirst, Richard Prince y Hreinn Fridfinnsson. Lo más interesante es que cada
número sigue un circuito diferente de distribución, porque obviamente siguen los
canales de Agnes B. y una lista de museos, pero a la vez, se envían a donde quiera
cada artista, a su propia lista de contactos, lo cual, en mi opinión, constituye la
esencia de este proyecto. Actualmente, tenemos todas esas fuerzas de la
globalización, y son obviamente peligrosas, porque pueden funcionar como fuerza
homogeneizante. Creo que debemos usar el impulso de la globalización, porque
representa una oportunidad de estimular y provocar un mayor diálogo global, pero
al mismo tiempo debemos resistir ante esas fuerzas homogeneizantes, por lo que
intentamos definir modelos que son en realidad una globalización productora de
diferencia.
AfN: Nos encontramos ahora mismo en este maravilloso pabellón diseñado por
Olafur Eliasson y Kejtil Thorsen. Es una instalación temporal, ya que el pabellón
será sustituído por otro. ¿No os parece triste, no os gustaría conservarlo? ¿Cuál es
vuestra relación con la posesión?
HUO: Es una pregunta interesante. Hasta cierto punto, las exposiciones son
instalaciones temporales, muy relacionadas con el concepto de posesión. En el
mundo del arte, hay un potente mercado; hay galerías, colecciones, y creo que es
algo importantísimo, porque ayuda a crear permanencia, presencia a largo plazo
del arte y de la arquitectura. En cualquier caso, paralelamente a esto, es muy
importante que tengamos laboratorios donde realizar experimentos que no
necesariamente han de durar, que son temporales porque permiten probar ideas.
La exposiciones son medios temporales, y hacemos algo similar con la arquitectura,
porque no estamos produciendo situaciones permanentes sino arquitectura efímera,
construcciones temporales. De todos modos, estamos en "Royal Parks" y sólo
podemos hacer cosas temporales, pero aparte de eso, todo esto se basa en la idea
de que la arquitectura efímera es a veces la más innovadora. A lo largo de la
historia ha habido invenciones arquitectónicas increíbles concebidas como
pabellones, como por ejemplo el de Mies van der Rohe para la Exposición Universal
de Barcelona. Buckminster Fuller dijo una vez que, al igual que podemos poseer
coches o edificios, también podríamos considerarlos como un servicio que
tendríamos únicamente cuando lo necesitásemos. De todos modos, creo que hay un
lugar y una necesidad para estos experimentos. Al construirse un edificio para que
dure se crea con otro espíritu que un edificio para dos o tres meses. Esto le da al
arquitecto libertad para probar cosas más atrevidas, más extremas.
AfN: Se te conoce como alguien que rompe los hábitos de contemplación (por
ejemplo, Hotel Carlton Palace, Cloaca Maxima, Take me (I'm yours)) o las
vías usuales de presentar arte (por ejemplo, en la Bienal de Lyon). Pones las cosas
en un contexto diferente o les añades una capa. Es como si les recordaras a la
gente: "hey, esto es arte y está por todos lados". ¿Te consideras alguien dedicado a
educar nuestros sentidos?
HUO: Creo que eso surge de una necesidad de conversación con los artistas. [...]
Alighiero Boetti me dijo una vez que, como artista, siempre se le ha pedido hacer lo
mismo. Se te pide hacer muestras en museos o galerías, lo cual es increíblemente
limitado y restrictivo. [...] Un proyecto artístico y su realización se basan en gran
medida en discusiones; uno piensa acerca de cómo producir realidad, cómo hacer
que las cosas sucedan. [...] Cuando pides a un artista que haga cosas que no sean
rutinarias, produce a veces obras muy, muy diferentes, llevado por la necesidad de
producir nuevas experiencias.
AfN: Una cosa que me sorprendió mucho al leer una de tus entrevistas es la
cantidad de viajes implicados en tu profesión. ¿Es obligatoria esta emigración física
si alguien quiere tener éxito en el mundo del arte?
HUO: La idea de que se convierta en obligación no es beneficiosa. Hablando en
concreto de las exposiciones, a veces no es necesario viajar, a veces es más
importante investigar a nivel local. Una de mis experiencias más interesantes fue
cuando hice la Bienal de Berlín junto a Nancy Spector y Klaus Biesenbach. No
actuamos como los curadores que viajan por todo el mundo reclutando a artistas
para una bienal, sino que permanecimos en Berlín observando a los artistas que
viven y trabajan allí. Prefiero centrarme en un par de lugares y profundizar más.
Las ciudades en las que vivo son obviamente en las que investigo más
profundamente qué es lo que sucede. [...]
AfN: Siempre he tenido la sensación de que hay tres facetas diferentes en la
profesión de artista. Puedes ser un profesor, un artista de instalaciones para
exposiciones o producir para las ferias de arte. Y algunos trabajan todas estas
facetas. ¿Crees que esta tricotomía existe?
HUO: El gran peligro es que hay cierta presión para homogeneizar las prácticas. Es
interesante, hasta cierto punto, resistir a toda esta organización y ser diferentes.
[...] Que todos hagan lo mismo conduce a un empobrecimiento y, en cierto modo,
se trata de producir una diferencia en un contexto en el que las fuerzas
homogeneizantes están en juego. Es por ello que no puede haber ninguna
prescripción del tipo "las cosas tienen que ser así, un artista debe ser así". Es algo
que tiene que ver más con que cada uno encuentre su propia trayectoria. Está en
relación con las "Spaziergangswissenschaften" de las que habla Lucius Burckhardt,
con las diferentes formas de navegar por el mundo.
AfN: ¿Pero eliges a tus artistas simplemente vagando al azar?
HUO: Es también sistemático. Como decía John Cage, es una casualidad muy
controlada. [...] He estado muy inspirado por la idea de partitura musical de John
Cage, y de modo análogo intento evitar que el plan curatorial sea demasiado
controlador. Quizás deberíamos permitir más azar en él, más improvisación, y es
algo que se ve mucho en urbanismo o música.
Entrevista: Marek Claassen
Traducción: Raúl Molín López
Vía pdf